EDITORIAL
Pirro, rey de Epiro en el siglo III a.c. era un
caudillo militar afamado, ambicioso y organizador
que había convertido en pocos años
a su reino en uno de los estados más fuertes
de Grecia.
En
esa época Roma había dominado toda
la Italia Central y le declaró la guerra
a Tarento, una de las ciudades más importantes
de Italia. Sus habitantes, atemorizados, le solicitaron
auxilio a Pirro.
Medio
siglo antes, Alejandro Magno había conquistado
el Oriente hasta la India. Pirro, que era pariente
del conquistador macedonio, vislumbró la
posibilidad de convertirse en el Alejandro de
Occidente, venciendo a Roma, Cártago y
Sicilia, y continuar luego conquistando el resto
del continente.
La
primer batalla se produjo en Heraclea. La lucha
fue reñida, pero la carga de los elefantes
desconcertaron a los romanos y estos últimos
fueron derrotados.
Si
bien Pirro disponía de veinte mil soldados
veteranos, buenos pertrechos y elefantes, sufrió
gravísimas pérdidas como sus enemigos,
a tal punto que expresó: "Con otra
victoria como ésta estoy perdido".
Pronto
tuvo en contra a la población, indignada
por las exacciones a que era sometida por los
vencedores.
Por
lo tanto, la victoria militar se convirtió
en una derrota política. Es por ello que
se denomina "Victoria Pírrica"
para designar un tipo de triunfo militar inútil
que termina por volverse en contra del presunto
ganador.
En
épocas pasadas el empresario argentino
se sentía como el rey de Epiro, ya que,
con su espíritu audaz y emprendedor, mantenía
o, incluso, aumentaba la rentabilidad de su compañía.
En
la actualidad con la apertura de los mercados
y la globalización, la competencia se ha
incrementado. Los empresarios recibieron el "ataque
comercial" del exterior y, por lo tanto,
deben defenderse de ellos, como le ocurrió
a Pirro con los Romanos.
Pero
no es fácil. El consumidor toma conocimiento
de la existencia de otras marcas y exige mayor
calidad. A fin de lograr la satisfacción
al cliente, se introducen nuevas mejoras al producto,
pero paradójicamente, se vende al mismo
valor porque es el precio de mercado y un aumento
equivaldría a salir de él. Por lo
tanto, el costo aumenta y la rentabilidad disminuye.
Parodiando
al rey de Epiro, "Con otra venta de este
producto, estoy perdido". Es decir, la empresa
se encuentra frente a la "rentabilidad pírrica".
Ella se refiere al círculo vicioso que
continúa y se agrava sino se lo detiene
a tiempo, ya que el cliente seguirá demandando
más ventajas que se traducirán en
aumentos de costos.
El
freno se puede lograr modificando la estrategia
y logrando que el consumidor perciba un valor
agregado distintivo del producto y por ello acepte
un incremento del precio que recupere la rentabilidad
perdida.
Cabe
destacar que el éxito de la compañía
dependerá significativamente de la imagen
que de ella sea percibida por el consumidor.
El
mensaje debe ser transmitido para asegurar que
la empresa sea reconocida en el mercado. Excelentes
productos pueden ser ofrecidos, pero si el público
no los diferencia pueden
pasar
inadvertidos en desmendro de aquellos que sí
tienen presencia.
Los
consumidores buscan marcas que transmitan calidad
y confiabilidad; pero en épocas de crisis
como la actual, es usual que las empresas se vean
tentadas por reducir el monto
destinado
a publicitar sus productos/servicios..
Ante
tal circunstancia, y frente la necesidad de desarrollar
una campaña en favor del incremento de
la inversión publicitaria en períodos
recesivos, la Asociación Argentina de Agencias
de Publicidad y la Cámara Argentina de
Anunciantes con la invalorable adhesión
de los medios, comenzaron a publicar tres piezas
gráficas tomando como base la campaña
realizada en Brasil, pero adaptadas a las características
del mercado argentino.
En
ellas se destaca conceptualmente la importancia
de realizar una estrategia de publicidad continua
para que la "marca" no desaparezca de
la mente del consumidor, es decir, no muera, permitiendo
que su competidor obtenga una mayor porción
del mercado.
Coincido
plenamente con dicha campaña, ya que al
finalizar la crisis, quienes sobrevivirán
serán aquéllos que hayan mantenido
su posición de liderazgo con una inteligente
distribución de la inversión en
publicidad, evitando que se depriman las mayores
ventas potenciales.
Con
ello, habrán logrado convertir una amenaza
en una oportunidad.
Dr. Marcos Slipakoff
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