| Esa Etica Marginada
ANALIZAR COMO SE ENCUENTRA LA CONCIENCIA PUBLICITARIA ARGENTINA EN ESTE UNIVERSO
DE EXTREMA COMPETENCIA, DONDE DETERMINADAS PRACTICAS CAEN EN EL "SALVESE QUIEN
PUEDA", PARECIENDO DEJAR LA ETICA A UN COSTADO, HACE A LA TAREA QUE DEBEMOS LLEVAR A
CABO DIA A DIA PARA CONVENCERNOS QUE SOLO CON EL COMPROMISO DE CADA UNO DE LOS ACTORES DEL
SECTOR SE PODRA ELABORAR UN CODIGO DE ETICA COMUN A TODOS.
Sin llegar al extremo de afirmar que la
ética no existe, de acuerdo a la visión de Jaime Barylko -concepto publicado en la
edición anterior- al expresar que "no hay ética porque esta trata del hacer, del
deber hacer, de las obligaciones a cumplir y del ser como parte de los demás",
tampoco podemos negar que ante las reglas que elabora la economía de mercado -de extrema
competitividad- este concepto resulta desafiante para quienes tienen el trabajo de vender
"el producto" o colocar "la marca" en un mercado globalizado, siendo
parte de "esos demás".¿Cuáles serían aquellas obligaciones a cumplir por el
sector publicitario en este mundo polarizado, donde la ética se halla por demás
flagelada?
Si la ética es un compromiso a asumir por cada uno desde la conciencia puesto que no es
exigible legalmente ni corresponde al campo de los sentidos, habría que analizar cómo se
encuentra esa conciencia publicitaria, en este universo de extrema competencia, donde
determinadas prácticas parecen olvidar la ética.
Nuestro Centro de Informaciones de Publicidad Cip, comprometido con el ámbito
publicitario desde hace más de tres décadas, orienta sus actividades al saneamiento del
mismo, asesorando e informando a sus componentes. Pero elaborar un Código de Etica para
la publicidad y cualquier otro tipo de emprendimiento en este sentido, puede resultar
insuficiente sin el compromiso de los actores publicitarios. Por ello debemos tomar
conciencia de que en nuestro mercado "cada uno parece tener su propia ética",
para que se transforme en el puntapié con el objetivo de lograr que esta no muera en el
concepto referido a que el mercado establece las reglas y nosotros sólo somos jugadores,
sin poder modificarlas. Es en este punto donde subyace el compromiso de cada uno de
nosotros en la comunidad publicitaria en particular y en la sociedad en general. La ética
no puede seguir al margen.
Barylko se aproxima al tema publicitario, citando a Jean Baudrillard que plantea ¿Y si
toda la publicidad fuera la apología no de un producto, sino de la propia publicidad?...
De esta manera el filósofo argentino entiende "publicidad que publicita la
publicidad, así como la información informa que te están informando".
Más allá de esta metainterpretación que nos puede llevar a pensar en Barylko como un
utópico exagerado, a lo que arribamos es al concepto de dependencia del hombre en cuanto
a lo informativo y lo publicitario. Así lo recalca, "te perfeccionan la información
de tal manera, que no puedes zafar de ella. ¿Cómo vivirías sin informaciones, sin
publicidad, sin ordenamientos y sin orientaciones? ¿Sabrías acaso si eres feliz o no?...
Libres, sí, para tirar piedras. Pero sometidos a la información y a los libretos que la
publicidad impone."
Más allá de la conceptualización filosófica de este pensador, esta marcada
interdependencia nos debiera llevar a recrear nuestro rol social en el mercado global.
El último concepto de Barylko parece dejar a la publicidad como utilizadora del hombre a
sus propios fines de trascender como una "marca" y ni siquiera a los del cliente
que contrata agencias para instalar sus productos. Si así fuera, también las agencias
estarían mal encarando la relación con sus clientes, seduciéndolos para atraparlos o
mantenerlos como cuentas. Aunque ¿quién mejor que las agencias de publicidad pueden
"vender al cliente lo necesario que hace imprescindible contratarlas para mejorar la
venta de sus productos?". El tema aquí pasa por la forma en la que esa
intercompetencia se lleva a cabo.
Son muchas las instituciones internacionales que intentan elaborar códigos éticos dentro
del marco de los derechos humanos, como la Unesco para su "proyecto ético
universal", tal cual lo citara Flora Lewis para The New York Times. Pero también la
reconocida especialista, -tras afirmar que la globalización no puede evitarse- no dudó
en expresar que "proclamar la responsabilidad común de toda la humanidad dentro del
marco de los derechos humanos es una buena idea. Es una aspiración por la cual luchar, no
un acuerdo de una vez y para siempre".
Trasladando esta visión al ámbito que nos compete, nuestra ética, beneficiada con los
códigos existentes y readecuados, necesita ser llevada a la práctica con el compromiso
de todos y cada uno de los actores publicitarios, aún cuando ello pueda rozar lo
utópico, como la propia ética. |