| La Identidad Distraida
"Sólo
las compañías con identidad definida sobrevivirán..." Dado que nos hallamos en una
cultura de lo intangible, donde los valores inmateriales y emocionales tienen un peso
decisivo en la comunicación integral, se plantea la importancia de la identidad y la
imagen de cada empresa en el mundo global. La conclusión extraída del Foro Europeo de
Madrid, marca que en general las empresas no han sabido medir el valor de su propia imagen
corporativa, de su sello distintivo. "¿Y por casa cómo andamos?"
La identidad es el principal activo de todas las empresas ya que es el único elemento
diferenciador frente a los competidores -sostuvo el Foro- pero nadie sabe el peso que
tiene la identidad y la imagen en los éxitos y los resultados de las empresas. En
términos generales, el Foro ha dado algunos datos de cómo encaran su imagen las empresas
europeas, "si bien los altos ejecutivos consideran importante la buena reputación
para sus empresas, sorprende que no se preocupen por medirla". Las estadísticas
clarifican el dato: "el 96% de los máximos ejecutivos cree que la buena imagen
corporativa es muy importante, pero solamente 20 de cada 100 encarga estudios en Europa
para medirla y controlarla".
El mercado publicitario, que como muchos de sus profesionales sostienen, no escapa a las
realidades del mercado global, tampoco podrá hacerlo demasiado de estas cifras, aún
cuando en esencia es el principal hacedor de imágenes empresariales o sostenedor de
estas. Como explica Joan Costa, lo que debe realizarse para "definir su
personalidad", es un trabajo práctico de introspección, profundamente estratégico,
puesto que la dificultad proviene del hecho de que los conceptos de "identidad"
y de "imagen" son subjetivos, no son cosas ni productos, son impresiones e
información, señala Costa quien al tiempo se refiere a la relación
consumidor-información: "Sabemos qué es lo que hace un consumidor con el producto
que ha comprado porque consumir es un acto verificable, pero no sabemos qué hacen con la
información que reciben, porque no hay relación causa-efecto clara ni observable entre
las informaciones recibidas y su conducta". Esa información hace a la imagen
empresaria.
Muchas de las empresas que han entablado procesos de fusiones también pueden constatar
una buena dificultad al momento de querer establecer su imagen -como puede suceder en
nuestro ámbito publicitario-. Al efecto Joan Costa indica que "se pueden dar aquí
choques traumáticos, no sólo en lo organizativo, económico y de management, sino
también entre identidades y culturas; marcas e imágenes corporativas incompatibles
entran en colisión. La identidad de las empresas se encuentra -así- seriamente
comprometida, porque la identidad es la matriz de la imagen institucional".
Puede ser que por su esencia, las empresas publicitarias, sepan valorizar la propia
identidad al momento de mostrarse ante los clientes o las potenciales cuentas. Sería
imposible pensar que ellas no puedan medir el peso de su identidad, cuando son las
encargadas de "comunicar la personalidad de sus clientes". Seguramente el
volumen de las carteras de clientes, el tiempo que los mantengan en ellas y el resultado
de las campañas verificado en las ventas, pueda ser la forma en que las agencias intuyen
que su imagen está bien diferenciada del resto de sus competidoras. Pero ¿cómo se mide
en la práctica el peso de la identidad corporativa? ¿cuánto tiene que ver ésta en los
resultados finales de la empresa? Serán las preguntas básicas para el trabajo de
introspección que, en este mundo de valores intangibles con peso propio en la
comunicación integral, deberán hacerse aquellas empresas publicitarias que ocupadas en
la identidad del cliente, han distraído la propia en la inmediatez de las ventas de
"productos". |