La Super Inteligente "Smart Card Plus"

LA ALTA TECNOLOGIA DESARROLLADA HA HECHO POSIBLE INTEGRAR UNA MULTIPLICIDAD DE FUNCIONES EN UNA MISMA TARJETA LLAMADA INTELIGENTE O SMART CARD. ESTAS CUENTAN CON EL SUFICIENTE RESGUARDO PARA PERMITIR ACCESOS SEGMENTADOS A LAS DIVERSAS AREAS DE INFORMACION QUE RESIDEN EN EL PLASTICO "PLUS". LAS SMART CARDS IMPLICAN UNA ALTA SEGURIDAD -E IMPOSIBILIDAD DE FRAUDE- LO QUE LA TARJETA MAGNETICA NO BRINDA. ADEMAS SIMPLIFICA LAS OPERACIONES POR CUANTO NO REQUIERE DEL CHEQUEO DE INFORMACION DEL CLIENTE POR SISTEMA CENTRALIZADO, PUESTO QUE LOS DATOS NECESARIOS SE HALLAN EN LA MISMA SMART CARD PLUS.

El cliente suma puntos toda vez que efectúa una compra y eso se traduce en premios que varían según el valor acumulado. El cliente luego de pagar se va con su tarjeta inteligente, conforme y plenamente satisfecho; acaba de efectuar una compra al mismo tiempo que ahorró en su smart card. De este modo, la utilidad de las tarjetas inteligentes con el tiempo van ampliando su campo de aplicación. Proyectos de todo tipo así lo ratifican. Distintas compañías los han iniciado en línea con créditos virtuales, sistemas de identificación y acceso a la telefonía satelital.
Las smart cards, el tipo de tarjeta más evolucionado, se ha constituido en una herramienta de elevado interés para las empresas, a partir de que permiten llevar adelante un relevamiento permanente de distintos aspectos referidos al cliente: su comportamiento y hábitos de consumo, como también generar un aporte de fidelidad acorde a las exigencias del momento que vivimos.
Las tarjetas están por todos lados y se prevé que en un futuro mediato a través de la multiaplicación se unificarán en una sola. En nuestros días las tarjetas modernas, en todas sus acepciones, magnéticas con chip de memoria -sin capacidad de procesamiento-, o con microprocesador, son útiles para identificar a las personas en diferentes ámbitos. Las smart cards conjugan esa función de identificación, ya que tienen la capacidad de almacenar una gran cantidad de información y constituyen una interface de alta durabilidad y mínimo costo con la posibilidad de ser recargadas.
Las funciones que desempeñan las tarjetas inteligentes en los sectores de gobierno, salud, banca, finanzas, seguros, transporte y comunicaciones, resultan innumerables. Son muchos los usos para cada segmento y cada necesidad. Sus variadas capacidades superan ampliamente el uso más conocido: la tarjeta telefónica.
La smart card es una tarjeta plástica estandar con un chip, que puede ser de memoria o micropocesador. La más avanzada -de microprocesador- podría afirmarse que es como una pequeña computadora, o sea, puede correr varias aplicaciones con un área de memoria de información y otra destinada a resguardar la seguridad. Dos son los tipos de smart cards: con o sin contacto, que cuentan con diferentes aplicaciones particulares y diversas características. La de contacto requiere de un lector para poder interactuar con algún sistema, en tanto la sin contacto permite operar por cercanía. Las características de esta última la tornan más durable, al tiempo que evita el desgaste de los equipos lectores. El uso de este tipo de tarjetas se da en aquellos sectores de características masivas como el transporte.
A estos dos tipos de tarjetas se les debe agregar un tercero que combina las particularidades de ambas. En todos los casos las smart cards permiten el almacenado de 100 o más veces la información que cabe en una tarjeta magnética. Además contiene otras virtudes, pues permiten ser reutilizadas en forma continua; al ir incorporándole aplicaciones como también transformar la información ya cargada. Por otra parte, el nivel de seguridad es mucho mayor que la de otros tipos de tarjetas, a la vez que se minimizaron las probabilidades de fallas.
Todo parece indicar que el futuro reside en una sola tarjeta. El futuro cercano de la smart card tiene que ver con la integración de múltiples funciones en una única tarjeta universal. La tarjeta inteligente resuelve en un mismo plástico diversas funciones que actualmente recaen sobre diferentes documentos, identificaciones, etc. Muchos ya piensan en una tarjeta única en la que se porte el documento nacional de identidad, identificaciones de distintos ámbitos, capacidad de crédito, el monedero electrónico para concretar micropagos, la cobertura social e historia clínica, y servicios como el acceso a diferentes modalidades de comunicaciones y al transporte público. La novedad plástica contiene todo lo necesario para poder moverse en el mundo del novo milenium.
En un aspecto global, el mercado de tarjetas chip es más grande que el de tarjetas con microprocesador, dado que las primeras tienen más años de uso. Pero las utilidades que brindan las de microprocesador, nos permiten leer entre líneas un segmento de crecimiento progresivo. Desde ya, los mayores consumidores de tarjeas chip son las empresas telefónicas. En el caso de la Argentina, entre Telefónica y Telecom consumen anualmente alrededor de 15 millones de tarjetas. También existen en nuestro país programas de fidelización de clientes con la misma tecnología de las tarjetas inteligentes. Aún, el mercado de tarjetas con microprocesador es pequeño, pero cuenta evidentemente con un gran futuro.
Los programas de fidelización de clientes, en general, consisten en que el cliente sume puntos cada vez que efectúa una compra, lo que se traduce en premios de distintos valores. El objetivo principal de esta operatoria es ir cargando una base de datos confiables de usuarios para posteriormente establecer estrategias de marketing directo, que tienda al incremento de las ventas. Dichos programas son de mayor aplicación en los hiper y supermercados. Se estima que el sistema involucra a casi dos millones de usuarios, 40 supermercados y 320 estaciones de servicio.
Otra cara de las tarjetas smart card está en las campañas de cobranding, que junto al caso antes expuesto, son los principales atractivos para el empleo de las tarjetas inteligentes.
Indudablemente el que exista la integración de una multiplicidad de funciones en una misma tarjeta sin inconveniente alguno, se debe a la tecnología desarrollada, que supo comtemplar el suficiente resguardo de seguridad, posibilitando así accesos segmentados a las diversas áreas de información residentes en el plástico. La tarjeta inteligente implica una alta seguridad e imposibilidad de fraude, lo que la magnética no asegura (ver Revista CIP, Edición septiembre '99). Además, simplifica las operaciones por cuanto no requiere del chequeo de información del cliente por sistema centralizado, ya que todo dato requerido reside en la misma tarjeta.

Enrique Marino