Conducta Empresaria
Los valores
y principios de una empresa se pueden plasmar de forma tal que cada uno
de sus integrantes lo lleve a la práctica diariamente.
Con un buen management a cargo, el plantel de la compañía se puede
alinear en forma acorde a esos valores y principios. Para ello es fundamental
que se resalten las cualidades de la marca bajo los principios éticos
que caracterizan a la empresa. La transparencia es un reclamo social que
nos exige ser firmes y consecuentes en el accionar empresario.
Es que los
valores y principios son aspectos centrales del desarrollo empresario.
La ética es algo que se construye entre la gente y a través de la marca,
porque una marca no es sólo un símbolo, es algo así como un integrante
más de la compañía.
Los consumidores deben llegar a percibir en ese "nombre",
toda la simbología que hace a la empresa, su trayectoria, su desarrollo
y, por supuesto su transparencia, para poder confiar en ella al punto
tal de ser la elegida.
Hoy día nadie duda que la marca está conformada por valores, tanto
comerciales y de marketing, como éticos y de comportamiento. Y para que
éste último pueda traducirse en el comportamiento global de la compañía,
cada uno de sus integrantes debe hacer lo propio. Porque "la empresa"
es todo "lo que la compone".
Una buena forma de asegurar ese comportamiento es que el plantel tenga
bien en claro esos principios y valores que hacen a la esencia de su empresa.
No estaría de más que cada uno de los gerentes realice al menos anualmente
un informe sobre la gente que tiene a su cargo, de forma tal que garantice
el comportamiento ético de las personas que dirige, haciéndose responsables
de que las actividades y procesos que están bajo su responsabilidad han
sido éticamente correctos y están en línea con ese Código de Valores.
De esa forma sería muy difícil que una persona trasgreda dichos principios,
al menos porque eso podría dañar su carrera.
Dado los recambios de management y personal que se dan a nivel empresarial
muchas veces en forma constante, se hace más viable efectivizar este objetivo
dando a conocer justamente esos principios a cada aspirante a ocupar un
puesto. Inclusive el hecho de que la compañía sea reconocida por su trasparencia,
mejora la "calidad ética" de los propios ingresantes, porque
ellos saben de antemano cómo actúa y qué valora la compañía.
Es cierto que en la actualidad son muchos los valores que se han
perdido en el mercado y muchas las compañías que finalmente ingresan en
negocios turbios. Pero una compañía que tiene valores muy claros, puede
elegir cómo hacer los negocios, con quiénes aliarse, qué negocios realizar
y con quiénes trabajar. Con una buena imagen hacia fuera, a nadie del
mercado se le ocurriría ofrecer un negocio sucio porque saben que no hallarían
eco.
Podría decirse haciendo una muy suave lectura, que es más fácil que la
corrupción se meta en compañías que son pequeñas porque dependen mucho
de otras empresas para crecer y sobrevivir. Pero en la realidad, a nadie
escapa que el hecho de ser una grande no garantiza nada. Porque no es
lo mismo ser una empresa grande, que una gran empresa. Eso queda confirmado
tras los públicamente conocidos casos de corrupción que continúan en danza.
La consigna para una buena imagen empresaria y principalmente para
ser reconocida por su transparencia tan reclamada por nuestra sociedad-
es ser firmes y actuar en consecuencia de los pies a la cabeza. Ser leales
a ese cuerpo que da vida a la empresa.
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