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NOVIEMBRE 01 <
Editorial |
"La
propaganda es un medio y debe ser considerada desde
el punto de vista del objetivo la cual sirve. Su
forma, en consecuencia, tiene que estar acondicionada
de modo que apoye al objetivo perseguido... El éxito
de la misma sea en el campo del comercio o de la
política, supone una acción perseverante
y constante uniformidad de aplicación. El
arte de la propaganda consiste en despertar la imaginación
de la gente, haciendo hincapié en sus sentimientos...
Ella no debe buscar la verdad, sino presentar tan
solo los aspectos de la verdad que interesan a sus
fines"
En noviembre de 1923, Hitler intentó hacerse
del poder en Munich. Él creía que
podía contar con la ayuda del ejército
si intentaba un golpe de estado como había
realizado Mussolini un año antes, pero fracasó.
La marcha fue disuelta por la policía y Hitler
fue arrestado. En la celda escribió Mein
Kampf, que significa, Mi Lucha y allí expuso
su pensamiento que luego transformaría en
hechos. El texto entrecomillado parte de dicho libro
y tuvo una gran influencia en la vida de un joven
de 27 años, llamado Joseph Goebbels.
Años después, cuando Hitler tuvo el
poder en sus manos, Goebbels fue nombrado Ministro
de Propaganda y Cultura Popular y obtuvo el control
de los principales medios de difusión: prensa
y radio. La frase que se le atribuye y refleja su
pensamiento y accionar es: "Una mentira dicha
mil veces vale más que una verdad".
Ahora me pregunto, ¿por qué una institución
como el Centro de Informaciones de Publicidad, que
NO responde a la voluntad de ninguna agencia, receptoría
o medio en particular sino que es el reflejo de
las voluntades de todos sus componentes que son
representados por consejeros elegidos democráticamente
cada dos años por sus pares de acuerdo a
la actividad que desarrollan, está siendo
incluída en una campaña de desprestigio
mediante anónimos que reflejan la actitud
cobarde de quienes los confeccionan?
Vale recordar para quienes no asisten a las Asambleas
anuales pero "creen" en todo lo que leen,
que en las mismas NO hay listas únicas o
sábanas sino que los Consejeros elegidos
conforman el Consejo Directivo que en una votación
secreta elige al Presidente de la institución.
Nuevamente me interrogo, ¿Cuántas
instituciones existen en el mercado publicitario
que defiendan los aspectos éticos y solidarios
del sector como el Cip, a tal punto de expulsar
a un miembro del Consejo Directivo, luego de recibir
un informe de la comisión de ética
que se desempeña con un profesionalismo envidiable?
¿Usted recuerda las notas publicadas en la
Revistas N° 16 y 18 del Cip correspondiente
a Junio y Diciembre de 1999, donde se sancionaban
a dos empresas asociadas y se expulsaba a la tercera?
¿Y la publicada en la Revista N° 19 de
Marzo del 2000, llamada "Efecto Cip" donde
se amonestaba a una empresa asociada por menoscabar
la ética publicitaria?
Seguramente la respuesta, en un alto porcentaje,
será negativa. Y no me sorprende. Porque
los problemas básicos que tenemos los argentinos
son dos:
El primero se refiere a la falta de memoria con
relación a los hechos acontecidos años
atrás y se ha reflejado en las últimas
elecciones nacionales del 14 de octubre, y el segundo
ya lo ha expresado con la claridad que lo caracterizó
a Ortega y Gasset hace más de cuarenta años
en ocasión de analizar la idiosincrasia argentina.
Él nos describió como personas que
explicamos todo los proyectos y formas de solución
a los problemas pero tenemos dificultades de transformar
las palabras en hechos. Es por ello que nos recomendó:
ARGENTINOS A LAS COSAS.
Tal es así que, mientras otros pierden tiempo
escribiendo palabras sin sentido, en el Cip día
a día nos preocupamos por mejorar e incrementar
los servicios para sus asociados, como se puede
leer en la página 30 y 31 de la presente
edición.
Incluso continuamos con la campaña de marketing
social relacionada con el SIDA, que se detalla en
las páginas 4 y 5.
Sabemos que nuestro compromiso ético MOLESTA
a muchos pues cada día es más difícil
ser coherente con dichos principios en un país
donde cada vez hay mayor incoherencia y menor ética.
Se actúa como si estuviésemos subidos
al Titanic mientras éste se hunde y nadie
respeta ni que "las mujeres, ancianos y los
niños, bajen a los botes salvavidas primero",PRIMERO
BAJO YO Y EL RESTO QUE SE EMBROME.
Pero a veces tenemos satisfacciones, como las cartas
de apoyo que recibimos, entre ellas las que figuran
en la página 32. Ello significa que no todo
está perdido, todavía no llegamos
a ser como las ciudades bíblicas llamadas
Sodoma y Gomorra que fueron destruidas por una lluvia
de azufre y fuego ya que no había siquiera
diez personas justas.
Dr.
Marcos Slipakoff
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