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> Revista Nº 26 <
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> NOVIEMBRE 01 <
Editorial
"La propaganda es un medio y debe ser considerada desde el punto de vista del objetivo la cual sirve. Su forma, en consecuencia, tiene que estar acondicionada de modo que apoye al objetivo perseguido... El éxito de la misma sea en el campo del comercio o de la política, supone una acción perseverante y constante uniformidad de aplicación. El arte de la propaganda consiste en despertar la imaginación de la gente, haciendo hincapié en sus sentimientos... Ella no debe buscar la verdad, sino presentar tan solo los aspectos de la verdad que interesan a sus fines"
En noviembre de 1923, Hitler intentó hacerse del poder en Munich. Él creía que podía contar con la ayuda del ejército si intentaba un golpe de estado como había realizado Mussolini un año antes, pero fracasó. La marcha fue disuelta por la policía y Hitler fue arrestado. En la celda escribió Mein Kampf, que significa, Mi Lucha y allí expuso su pensamiento que luego transformaría en hechos. El texto entrecomillado parte de dicho libro y tuvo una gran influencia en la vida de un joven de 27 años, llamado Joseph Goebbels.
Años después, cuando Hitler tuvo el poder en sus manos, Goebbels fue nombrado Ministro de Propaganda y Cultura Popular y obtuvo el control de los principales medios de difusión: prensa y radio. La frase que se le atribuye y refleja su pensamiento y accionar es: "Una mentira dicha mil veces vale más que una verdad".
Ahora me pregunto, ¿por qué una institución como el Centro de Informaciones de Publicidad, que NO responde a la voluntad de ninguna agencia, receptoría o medio en particular sino que es el reflejo de las voluntades de todos sus componentes que son representados por consejeros elegidos democráticamente cada dos años por sus pares de acuerdo a la actividad que desarrollan, está siendo incluída en una campaña de desprestigio mediante anónimos que reflejan la actitud cobarde de quienes los confeccionan?
Vale recordar para quienes no asisten a las Asambleas anuales pero "creen" en todo lo que leen, que en las mismas NO hay listas únicas o sábanas sino que los Consejeros elegidos conforman el Consejo Directivo que en una votación secreta elige al Presidente de la institución.
Nuevamente me interrogo, ¿Cuántas instituciones existen en el mercado publicitario que defiendan los aspectos éticos y solidarios del sector como el Cip, a tal punto de expulsar a un miembro del Consejo Directivo, luego de recibir un informe de la comisión de ética que se desempeña con un profesionalismo envidiable?
¿Usted recuerda las notas publicadas en la Revistas N° 16 y 18 del Cip correspondiente a Junio y Diciembre de 1999, donde se sancionaban a dos empresas asociadas y se expulsaba a la tercera? ¿Y la publicada en la Revista N° 19 de Marzo del 2000, llamada "Efecto Cip" donde se amonestaba a una empresa asociada por menoscabar la ética publicitaria?
Seguramente la respuesta, en un alto porcentaje, será negativa. Y no me sorprende. Porque los problemas básicos que tenemos los argentinos son dos:
El primero se refiere a la falta de memoria con relación a los hechos acontecidos años atrás y se ha reflejado en las últimas elecciones nacionales del 14 de octubre, y el segundo ya lo ha expresado con la claridad que lo caracterizó a Ortega y Gasset hace más de cuarenta años en ocasión de analizar la idiosincrasia argentina. Él nos describió como personas que explicamos todo los proyectos y formas de solución a los problemas pero tenemos dificultades de transformar las palabras en hechos. Es por ello que nos recomendó: ARGENTINOS A LAS COSAS.
Tal es así que, mientras otros pierden tiempo escribiendo palabras sin sentido, en el Cip día a día nos preocupamos por mejorar e incrementar los servicios para sus asociados, como se puede leer en la página 30 y 31 de la presente edición.
Incluso continuamos con la campaña de marketing social relacionada con el SIDA, que se detalla en las páginas 4 y 5.
Sabemos que nuestro compromiso ético MOLESTA a muchos pues cada día es más difícil ser coherente con dichos principios en un país donde cada vez hay mayor incoherencia y menor ética. Se actúa como si estuviésemos subidos al Titanic mientras éste se hunde y nadie respeta ni que "las mujeres, ancianos y los niños, bajen a los botes salvavidas primero",PRIMERO BAJO YO Y EL RESTO QUE SE EMBROME.
Pero a veces tenemos satisfacciones, como las cartas de apoyo que recibimos, entre ellas las que figuran en la página 32. Ello significa que no todo está perdido, todavía no llegamos a ser como las ciudades bíblicas llamadas Sodoma y Gomorra que fueron destruidas por una lluvia de azufre y fuego ya que no había siquiera diez personas justas.

Dr. Marcos Slipakoff

 

 

 
 
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