CREDIBILIDAD DE LOS MEDIOS
Ética en la información

"Códigos de Ética de los Medios de Información", es el título original de la nota publicada por la Revista Urgente24.TV, de la cual extrajimos algunos puntos que nos parecieron de gran interés para nuestra comunidad informativa.

Los códigos de ética pueden ayudar al personal de las salas de redacción a tomar decisiones acertadas y crear credibilidad periodística en los muchos problemas éticos que encuentran en su trabajo.
Hay una tendencia mundial, de parte de los redactores y periodistas, a cuestionarse la ética, a defenderla y reglamentarla. Mejor aún, los periódicos que tienen principios y valores declarados claramente enunciados, combinados con una gran pericia en la toma de decisiones éticas, pueden servir mejor a sus lectores y los intereses del público. En ello radica la conexión esencial con la credibilidad.
La Sociedad Norteamericana de Redactores de Periódicos (ASNE) encargó a dos de los principales expertos en ética de los medios informativos que analizaran 33 de los actuales códigos de ética establecidos por su Comité de Ética y Valores. La meta era destacar los aspectos más comunes y útiles de estos documentos con el fin de ayudar a los redactores a evaluar su propio código de ética, si lo tienen, o ayudarlos a crear uno, si desearan hacerlo.
En la Argentina, ética y credibilidad es un tema importante para la prensa, que intenta defender, en una sociedad salpicada por la corrupción, su ascenso social y espacio de poder alcanzado desde fines de los '80, más allá de que en otros países la mayoría de los códigos sólo resultan largas listas de lo que "se debe y lo que no se debe hacer", ocasionalmente salpicadas con algún elemento del proceso de toma de decisiones.
Sin embargo, en la Argentina hay menos códigos de ética que manuales de estilo, que tampoco casi los hay. Ningún reclamo gremial de los periodistas tuvo que ver, hasta ahora, con la ética.
El tema más popular en los códigos de ética es el conflicto de intereses, que incluye cuestiones que abarcan desde aceptar regalos y viajes pagados con fondos públicos hasta involucrarse en la política y la actividad comunitaria.
Aproximadamente una mitad de los códigos conocidos trata de temas relacionados con las fuentes de información y asuntos de manipulación o alteración de fotografías. Un número menor se ocupa de las correcciones y el plagio.
En la mayoría de los códigos no se mencionan ni se discuten las normas sobre la vida privada, el engaño, la identificación de sospechosos juveniles y el estereotipar socialmente o racialmente a las personas. Menos de uno de cada cinco códigos conocidos en USA aborda el tema de las tensiones que existen entre los departamentos de redacción y de publicidad. Muchos códigos ignoran el tema de la aplicación de las normas.

El del Daily Press, de Newport News, Virginia, tiene aproximadamente 8.000 palabras, mientras que el de The Arizona Republic, de Phoenix, consta de 500 palabras.
Al examinar los trabajos, resulta que los códigos de ética periodística, igual que aquellos de la mayoría de las instituciones profesionales, tratan de cumplir por lo menos dos funciones importantes: las relaciones públicas y la educación.
Un buen código periodístico fomenta pensamientos y conducta éticos en el periódico, señala a los nuevos integrantes dónde se encuentran los obstáculos y les recuerda a los de mayor antigüedad los valores y las normas de la sala de redacción. Justifica, asimismo, las actividades de los periodistas ante el público en general, especialmente en épocas de menor credibilidad y mayor escrutinio público.
Robert Steele (director del Programa de Ética del Instituto Poynter, de St. Petersburg, Florida), y Jay Blake (director Poynter-Jamison de Etica en Medios Informativos de la Universidad del Sur de la Florida, en St. Petersburg), realizaron un estudio de esos 33 códigos de ética conocidos en USA.

(Un análisis pormenorizado de los resultados del estudio, pueden hallarse en www.urgente24.tv)

APLICACIÓN DE LAS NORMAS

Muchos de los 33 códigos no abordan el tema de la aplicación de las normas.
Si contienen alguna referencia, afirman que ningún código puede anticipar todos los problemas, y sugieren la necesidad de consultar a supervisores cuando ocurre un problema.
Se diría que ninguno explica detalladamente un proceso sistemático para ventilar una querella o resolver un conflicto.
El código de ética del diario The Dallas Morning News (Texas) declara meramente que "violar algunas de las normas podría resultar en medidas disciplinarias o en el despido".
El News Journal, de Wilmington, Delaware, sí incluye siete puntos específicos, uno de los cuales se refiere a un concepto de cumplimiento voluntario del código: "Los miembros del personal tienen la obligación de informar al supervisor o al director sobre cualquier infracción de este código".

CÓDIGOS Y CREDIBILIDAD

La mitad de los códigos conocidos utiliza términos positivos para enunciar claramente las funciones de los periodistas, sus obligaciones morales y responsabilidades profesionales.
El tono de advertencia con el que se hace hincapié a las restricciones, comparado con el tono de aprobación con el que se subrayan las obligaciones y responsabilidades, puede proteger de alguna forma al periódico, pero lo hace vulnerable en otras.
Solamente podemos inferir, al leer los códigos, cuántas salas de redacción tienen una interpretación es correcta, parece que en la mayoría de estas salas de redacción, por lo menos en lo que respecta a los temas abordados en estos códigos, la solución de los dilemas éticos radica mucho más en el acatamiento a un libro de reglamentos y la voz de los supervisores y menos en el razonamiento crítico, la discusión con colegas y protocolos efectivos para la toma de decisiones.
En realidad, la obediencia ciega a las reglas codificadas está más o menos a la par de la obediencia ciega a la autoridad o la tradición que no se cuestiona. En el mejor de los casos, los códigos nos apartan del comportamiento dogmático y nos llevan a un comportamiento razonado basado en la sabiduría eterna. Los códigos no son el remedio para todos los dilemas éticos en las noticias ni en ningún otro negocio, tampoco son la solución de las crisis de credibilidad.
En Quill, la revista oficial de la Sociedad de Periodistas Profesionales (SPJ), después de que la SPJ modificó su código en 1996, se dijo: "Los códigos cuidadosamente redactados destacan y anticipan los dilemas éticos para que no tengamos que reinventar un proceso de toma de decisiones cada vez que enfrentamos un nuevo dilema; nos inspiran en lo que respecta a nuestras funciones y responsabilidades únicas; hacen que todos seamos guardianes de los valores y la conducta de nuestra profesión, y nos inspiran a emular lo mejor de nuestra profesión; promueven la toma de decisiones anticipadas y preparadas, antes de que nuestra decisión llegue al público.