Levántate Argentina
por Manuel Alvarado
Argentina está jugando un rol
estabilizador en la región. Mientras buena parte de las monedas sudamericanas están
rumbo a una persistente devaluación, el peso argentino tiende a una ligera pero continua
valorización.
¿Esperanza de un rebote?
Esta muy claro: desde julio pasado se
aprecia un punto de inflexión en la economía argentina. Las cosas comenzaron a tomar un
rumbo más positivo por varias razones.
Es que desde esa fecha, el Banco Central pasó de perder divisas a recuperarlas.
Tres aspectos fueron los que permitieron el ingreso de la economía en una suerte de
círculo favorable. En primer lugar se destaca el haber dispuesto la obligatoriedad, por
parte de los exportadores, de liquidar las divisas frente al Banco Central.
En segundo lugar, la favorable actitud de venta de la producción agrícola. El
contexto de incertidumbre de los meses anteriores había provocado una fuerte retención
de granos por parte de los productores, por lo que empezaron a vender su producción
tardíamente y por ello es que a partir de julio se advierte un mayor ingreso de divisas
vía exportaciones. De hecho, hasta este momento todavía queda un stock de commodities
agrícolas sin vender por una suma de 1.800 millones de dólares, cuando sólo falta un
mes para la cosecha de la nueva campaña de trigo que aseguraría casi de 1.000 millones
de dólares adicionales y tras ella la de maíz, soja y girasol.
Y en tercer lugar, se notan los resultados de la nueva estrategia de fuerte
astringencia monetaria que ha incitado al público a vender buena parte de sus dólares,
para aprovechar la alta tasa de interés interna.
Estos tres aspectos son los que permitieron un cambio de tendencia en el valor del
dólar, estabilizándolo en alrededor de $3, 60 por unidad de dólar, desde julio a la
fecha y, todo indica que esta suerte de tranquilidad habrá de continuar. De hecho, en los
últimos días su valor ronda $3,50 con tendencia a la baja.
Por ello comenzó a reducirse la tasa de inflación mensual y, así, el aparato
productivo ingresó, aunque tibiamente, en una etapa de recuperación de la mano del
sector agroindustrial y de producción primaria dirigidos a la exportación
En tal contexto, fue un verdadero golpe de suerte el proceso de suba de precios en
todos los commodities agrícolas observado desde junio de este año. Sobre todo porque
buena parte de la cosecha no había sido vendida. Los desastres climáticos en las mayores
zonas de producción en el mundo, explican la baja en los stocks granarios y la
apreciación varias de las monedas de Asia y del euro fundamentan tales alzas
internacionales.
Lamentablemente, es el nivel inusitadamente bajo del crédito para toda la
actividad productiva el que continúa afectando de forma contundente a su evolución.
Ello, más la incertidumbre, no permiten que ésta capitalice de lleno los beneficios de
la devaluación. La falta de crédito tanto a los compradores como a los productores de
maquinarias para que recompongan capital de trabajo o adquieran insumos, imposibilita
aprovechar la mejora de rentabilidad potencial.
Actualmente, y al menos desde el punto de vista financiero, la sociedad argentina
atraviesa un tiempo de tranquilidad. Existen fundamentadas razones para prever que en poco
tiempo la Corte Suprema de Justicia pondría fin a los amparos judiciales contra el
corralón. Y, además, en este tiempo estos amparos se redujeron sustancialmente y con
ello la salida de depósitos del sistema financiero.
En este contexto resulta sorprendente cómo los ahorristas que desde el 1ro. de
octubre podían retirar hasta $10.000 de los bancos (por depósitos liberados) no lo
hicieran mayoritariamente. Por el contrario, hasta fines de este mes sólo un 15% del
total de los depósitos disponibles fueron retirados, quedando los mismos en cuentas a la
vista o en nuevos depósitos a plazo fijo.
Queda el gran problema de la distorsión de precios relativos, donde las tarifas
públicas son las grandes perjudicadas. Como espada de Damocles pende sobre la estrategia
de estabilidad monetaria, pues las tarifas públicas casi no tuvieron subas cuando hubo
una inflación de aproximadamente 50%.
Pero sin duda el problema más agudo se encuentra en el retraso salarial, que
repercute en el nivel de consumo interno. La canasta básica que incluye alimentos y
medicamentos aumentó por encima del 70%, mientras que prácticamente no hubo incrementos
de salarios y lo que hubo fue de escasa ponderación.
Y si bien está prevista una caída de aproximadamente 14% en el PIB para este
año, justo resulta remarcar que las estadísticas sobre el crecimiento desestacionalizado
para el segundo trimestre de este año muestran una suba de casi 1%.
No debe olvidarse que la Argentina pese a la fuerte crisis tuvo una pérdida en el
valor de sus activos de tan sólo 35% aproximadamente. Ello indica que el mercado y la
población en general no han tenido una actitud de pánico generalizado.
Es por ello que bien puede afirmarse que, actualmente, es la Argentina la que está
jugando -aunque precariamente- un rol estabilizador en la región. Mientras buena parte de
las monedas sudamericanas están rumbo a una persistente devaluación, el peso argentino
tiende a una ligera pero continua valorización, con reservas en el Banco Central en
franco crecimiento.
PERSPECTIVAS
Ahora sí existe la posibilidad de
lograr un refinanciamiento con los organismos multilaterales de crédito durante el mes de
noviembre, a la espera de arreglos más definitivos una vez en el poder las nuevas
autoridades a partir de mayo- junio del año que viene. La amenaza de hiperinflación -que
hasta hace pocos meses se daba casi por segura- está descartada y se espera que el
aumento de índice de precios minoristas para octubre ronde en apenas 1%.
Dado que el aparato productivo nacional se encuentra todavía en buenas condiciones
y altamente subocupado (se estima una subocupación del orden de 40%), según sean las
autoridades que surjan el año que viene, a partir del bajo nivel de la actualidad, puede
esperarse una rápida recuperación de su economía y una sustancial mejora en las
condiciones de vida de su población.
Si el clima de tranquilidad continúa, existe la esperanza de que asuma un gobierno
con cierta racionalidad.
Fuente:
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