En la nota editorial
anterior planteábamos un dilema moral inacabable al preguntarnos ¿a qué nos conduce el
ritmo incansable de conocimientos aplicados, de herramientas poderosas, cuando sus usos le
dan la espalda a la humanidad?, e invitábamos a recapacitar hacia dónde vamos con tanto
avance tecnológico, científico, estratégico, a escala planetaria. E incluso afirmamos
que desde el Cip en sus años de vida nos fuimos adaptando a la evolución del mercado,
siempre "sin perder de vista hacia dónde vamos", puesto que tenemos un objetivo
institucional definido, que es nuestro deber ético para con el ámbito publicitario.
Esta vez, para confirmar aquel concepto y dejar demostrado
con hechos el quehacer de la institución, invitamos a un reconocido asesor en medios y
comunicación, como es Horacio Castelli, para que sea él quién nos muestre "Hacia
dónde vamos en la actividad publicitaria, los medios, agencias y anunciantes". De
esta forma buscamos brindar a nuestros socios y a todos los actores del medio, una
herramienta eficaz para enfrentar los tiempos que corren. Un paso importante para soslayar
la incertidumbre que nos dejó el cimbronazo iniciado con el 2002.
Hoy todo parece apuntar a crear confianza. Desde el camino
emprendido por la nueva administración kirchneriana apuntando a la inversión de
capitales y al apoyo de la gente, hasta la comunicación de muchas empresas que salen a
anunciar, aunque aún tímidamente, el cambio de rumbo, a un consumidor distinto al que
profesaba por el 2001 antes del año de la debacle, a un público retraído luego de vivir
"el año de la pérdida". Ni que hablar de las entidades bancarias y
financieras, que deben a cómo dé lugar recobrar algo del romance con sus clientes,
cambiando la imagen que les dejó el ciclo del corralito.
No dispuestos a seguir perdiendo, los ciudadanos argentinos
buscan el "cambio positivo" y lo instalan en su vida diaria, en su forma de
consumo, de voto, en su tarea profesional, y así todo parece recobrar la senda de
crecimiento.
En nuestra actividad, así lo demuestran las cifras de
inversión publicitaria, que proyectan salir del signo negativo y llegar a crecer un punto
por encima de cero para este año; la publicidad online parece emprender idéntico camino
o aún más favorable; y los diarios y canales más importantes muestran nuevos productos
y formatos para instar a competir con esperanzas de crecimiento; en cable e internet
repunta la facturación en lo que va del año. Como efecto multiplicador, las actividades
dependientes de que esta gran industria se suben a la ola, aunque con gran cuidado pues
aún el crédito y la rentabilidad promedio no son suficientes para afrontar un mayor
riesgo, pero igualmente se ven más dinámicas al momento de encarar el negocio y menos
retraídas al efectuar inversiones productivas.
Sin embargo, no somos tan ingenuos como para creer que lo que
resta del año los términos planteados vayan a modificarse notoriamente, sino que
preferimos pensar que la tendencia favorable en la actividad económica nacional, y
principalmente en la de nuestro mercado, mantendrán ese promedio. Sabemos que la
publicidad siempre tardó en sufrir los coletazos de las crisis económicas de cualquier
región, y bien podemos verificarlo en nuestro país, por eso también esperamos una
mejora en nuestra actividad para el cierre del 2003.
En el Cip abrigamos la idea de finalizar un año con algo
más que confianza para resurgir de una etapa económica chata, de manera que los efectos
benéficos se verifiquen en las cuentas y en las caras de nuestros asociados, para que en
la próxima editorial podamos desear felices fiestas sin que sea sólo un saludo formal.
Sergio J. Denevi / Presidente