Recapacitados
Culminamos un 2003 por lo menos distinto del año anterior.
Aún nos quedan resabios de amargura de un 2002 que se iniciara complicado por todas
partes. En una entidad como la nuestra, tan sensible a los sucesos que afectan a los
asociados, podemos sentir que una fresca brisa se asoma para traernos la renovada
esperanza de un futuro mejor. Esto no es ya un deseo infundado sino la firme consecuencia
del trabajo conjunto de los integrantes de la comunidad publicitaria que hacen del Cip una
entidad siempre vigente, y por ello de cara al mañana nos deja entrever la reactivación
publicitaria en un camino con menos sobresaltos que en aquel pasado reciente. La necesidad
de mantenerse vivo como empresa o como institución, hoy se ha transformado en la efectiva
adaptación a los cambios constantes. En esa línea, venimos proveyendo y difundiendo
todos los eventos que sumen herramientas estratégicas para que los asociados puedan
subirse a la ola de especialización, indispensable para no quedarse y desaparecer. No
importa si se trata de empresas pequeñas o de grandes grupos; hoy todos debemos cambiar
hacia adentro para impactar afuera; debemos volver a mirar en nuestro interior para sacar
a la luz la esencia de lo que somos, revisar nuestra misión y los objetivos estratégicos
que nos dieron vida, para reorganizar nuestra tarea y con ello alcanzar los resultados
planificados. Ser propulsores de futuro no es una idea descabellada ni utópica. Creemos
que la información que puede ayudar a las compañías e instituciones a prosperar, está
al alcance de la mano, sólo resta que pensemos qué debemos hacer para que suceda lo que
proyectamos, y entonces simplemente actuar en consecuencia. La mayoría de nosotros
disponemos de recursos humanos y materiales a la altura de las circunstancias, y tenemos
la posibilidad de aumentar nuestras potencialidades adquiriendo destrezas que el propio
mercado ofrece como formación profesional. Es más, cada una de las instituciones del
ámbito publicitario es en sí misma generadora de profesionalización y puede en base a
su experiencia y especialidad brindar capacitación a aquellos que recién se inician o a
quienes necesiten actualizar conocimientos. Hoy la integralidad con la que se maneja la
comunicación publicitaria nos empuja a perfeccionarnos como empresa y como entidad, y no
da lugar a quedarnos estáticos. La sinergia con que todo transcurre no soporta rezagados
y actúa sin piedad con los que siquiera se plantean la necesidad de cambiar. En esa
línea el Cip continúa trabajando, esperanzado en brindar nuevas soluciones y
alternativas desde cada servicio y elemento comunicativo que posee, donde la solidaridad
de los asociados es, también, un punto clave para el crecimiento conjunto. No existe
entidad que pueda crecer sin que sus integrantes hayan encontrado el camino de desarrollo
con base en el bien común, el del mercado publicitario y, desde él, hacia el bienestar
de la sociedad argentina.
Sergio J. Denevi /
Presidente